“The Happy Prince”, el dulce pero triste cuento de amor de Oscar Wilde

“¡Adiós mi querido Príncipe!”, le murmuró al oído la pequeña Golondrina (The Swallow).  “¿Me dejas que te bese la mano?”.
“Has pasado aquí demasiado tiempo pero no me beses en la mano, bésame en los labios porque te quiero mucho”, le respondió el Príncipe Feliz (The Happy Prince).
Y besó al Príncipe en los labios y cayó muerta a sus pies…

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Hay cuentos que están escritos para niños pero entre líneas se esconden mensajes para adultos, o al menos, para un público menos infantil. La primera vez que leí “The Happy Prince”, de Oscar Wilde, me pareció súper dulce, tierno y educativo, pensado para los más chicos de la casa pero, el domingo, que lo leí por segunda vez para mi grupo de lecturas compartidas, descubrí -y mis dos amigos también- personajes menos ingenuos, diálogos no tan infantiles y relaciones menos amicales. Fiel a su estilo, Wilde expresa de una manera sutil su verdadera opción sexual, en una sociedad inglesa del siglo XIX, caracterizada por ser más puritana y conservadora.

No soy crítica literaria y tampoco pretendo serlo pero algo que aprendí de mi profesor de literatura, Iván Thays, es leer pausado y, si se puede, dos veces un buen libro. No me refiero a best-sellers, ese tipo de narraciones están hechas para leerlas en el avión, rápido y sin pausas, por eso se venden “como pan caliente” y la gente los termina con mucho orgullo en dos días. Me refiero a relatos con recursos literarios más ricos y estructurados, que desafían la mente del lector y obligan muchas veces a replantearse una idea o releer nuevamente un capítulo entero. Leer dos veces un mismo libro es como ver una película subtitulada, no siempre estamos atentos a todos los detalles que aparecen en cada escena pero cuando la vemos por segunda vez, encajan a la perfección las piezas del rompecabezas.

En “The Happy Prince” una sóla lectura, basta, siempre y cuando se lea en la lengua materna, pero si nos atrevemos a leerlo en inglés y, además, analizarlo párrafo por párrafo para discutirlo en grupo y vía skype, la situación cambia y la velocidad también, porque una cosa es tener una idea y seguir la trama de una novela, y otra muy diferente, perderse detalles que enriquecen un cuento infantil.

El Príncipe y la Golondrina 

Esta historia nos enseña la belleza de la generosidad, incluso hasta el extremo de perderlo todo. No es diferente a otros cuentos de hadas: los buenos son muy buenos y los malos, en este caso, la aristocracia y el poder, indiferentes y mezquinos ante la angustia de los más necesitados, es decir, los pobres. En cada párrafo la imaginación vuela y poco a poco vamos tomándoles cariño a los protagonistas.

El personaje principal lleva el nombre del cuento y Wilde lo describe como un príncipe joven. Antes de morir fue un niño muy alegre y feliz, pero ahora que está muerto y convertido en una estatua de oro, vigila la ciudad con lágrimas en los ojos, porque es testigo del sufrimiento y miseria de su pueblo. No sabemos qué edad tiene el Príncipe Feliz pero por el tiempo que ha permanecido como estatua y por su manera de hablar, intuimos que es un adolescente o, quizás, de más edad. 2825-2-the-happy-prince-interactiveEl personaje secundario es una dulce Golondrina (The Swallow), quien acompaña en todo el relato a la estatua bañada en oro del Príncipe Feliz. En su viaje hacia el África, en busca de tierras más cálidas para protegerse del invierno europeo, conoce al Príncipe y desde ese momento se convierte en su inseparable mensajera. Sin importarle el frío y la nieve,  la inquieta Golondrina, que ama viajar, se queda para encargarse de su nueva pero noble misión: ayudar a los que menos tienen.

Los diálogos entre el Príncipe Feliz  y la Golondrina despiertan ternura a lo largo de la historia, especialmente cuando el príncipe intenta convencer a su compañera para que se quede con él: “Swallow, Swallow, little Swallow”, said the Prince, “will you not stay with me for one night, and be my messenger? The boy is so thirsty, and the mother so sad!”. Sin embargo, cuando lo traducimos al español se pierde esa magia original, incluso The Swallow, se convierte en “La Golondrina”, ya no es “él” (he o him):

Golondrina, golondrina, pequeña golondrina”, dijo el Príncipe, “¿por qué no te quedas una noche conmigo y eres mi mensajera? ¡El niño tiene tanta sed, y su madre está tan triste!”

2825-3-the-happy-prince-interactiveTambién vale la pena mencionar el comienzo del cuento, la entrada resumen en pocas palabras al personaje principal. No necesitamos más palabras: “High above the city, on a tall column, stood the statue of the Happy Prince”. (En lo alto, dominando la ciudad y situada encima de una elevada columna, se hallaba la estatua del Príncipe Feliz –  Traducción cuento en español).

Se dice que Oscar Wilde escribió este cuento para el último de sus hijos. Es uno de los trabajos más conocidos por el escritor irlandés. Posiblemente fue su cuento favorito y por eso recomendaba a los padres leerlo a sus hijos antes de dormir. Y tú, ¿se lo leerías a tus hijos?, yo, si tuviera uno, sí…me encantó :-)

Oscar Wilde

Dublín, Irlanda (1854 – 1900)

Géneros literarios: Cuentos, poesía, teatro.

Libros destacados :El Fantasma de Canterville, El Príncipe Feliz, El Retrato de Dorian Gray, Salomé, entre otros.

 

Descarga el cuento completo en pdf:

http://albalearning.com/audiolibros/wilde/elprincipefeliz-sp-en.html

 

2 thoughts on ““The Happy Prince”, el dulce pero triste cuento de amor de Oscar Wilde

  1. Pingback: El Ruiseñor y la Rosa: el amor y el materialismo, en los ojos de Oscar Wilde | Cloenberlin.com

  2. Me pare una tierna historia que vale la pena leer sobre todo por el mensaje que encierra. Y es cierto que algunas historias hay que leerlas dos veces y pausadamente, siempre tiene que ser asi. Estas lecturas enriquecen el alma ….

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