KaDeWe: Una experiencia única de compra en el paraíso del shopping center

La primera vez que escuché la palabra “KaDeWe” tenía apenas un mes viviendo en Berlín. Había iniciado mis clases de alemán en el Instituto Berlitz y mi oído captaba todos los días acentos procedentes de diferentes partes del mundo. No era de extrañar para una latinoamericana recién instalada en la ciudad, relacionar este peculiar y extraño nombre, con uno de los lugares más alegres y calurosos del planeta: El Caribe.

Dicen que la ignorancia es atrevida pero me darán la razón si a la letra “D” le dan una suave entonación de “R” (porque no está en español) y, además, la leen en voz alta: “Carebe”. ¿Se parece?, claro que sí, por eso me tomó un par de días comprobar que el profesor no se refería al único caribeño del salón (un cubano), sino al centro comercial más antiguo de Berlín. Como dice la canción de Daddy Yankee: “Son cosas que pasan en el barrio fino”.
No se lo comenté a nadie por vergüenza, ni siquiera a mi esposo, y organicé una auto-visita guiada (con ayuda de Google) al famoso Kaufhaus des Westens (KaDeWe), que traducido al español significa “Centro Comercial del Oeste”. Mi objetivo era averiguar por qué este lugar es tan famoso y llena de orgullo a los berlineses.
Mi recorrido empezó en la avenida Kurfürstendamm Ku’damm (algo así como la 5ta. avenida en Nueva York). Caminaba medio perdida pero con la dirección exacta en mis manos: Calle Tauentzienstraße, en Schöneberg. Finalmente, divisé desde una esquina un imponente edificio con un diseño arquitectónico de las primeras décadas del Siglo XX. “¡Qué bello!”, fue lo primero que vino a mi mente. Saqué rápidamente la poca información que imprimí de Internet y empecé a leer: “60.000 metros cuadrados de superficie, 2.000 trabajadores repartidos en los 8 pisos del edificio”. Nada mal para empezar…
El lujo y la moda conviven con la fantasía y el glamour.
Siempre es bueno un poco de información para no confundir lugares históricos con playas paradisíacas. La historia de KaDeWe empezó en 1905 cuando un comerciante alemán de nombre Adolf Jandorf encargó al arquitecto Johann Emil Schaudt la construcción de uno de los edificios más importantes de Europa. Jandorf nunca imaginó que la inauguración -dos años después- sobrepasaría todas sus expectativas. Los productos que la gran tienda ofrecía al público abarcaban desde lo último de la moda parisina hasta la venta de exóticas frutas tropicales. Los alemanes quedaron fascinados con la nueva oferta comercial.
Pasó el tiempo, y en 1927, Hermann Tietz, dueño de la Compañía Hertie, se convirtió en el nuevo propietario de KaDeWe, y, además, en el responsable de la modernización del shopping center. Pero las ambiciones de continuar expandiendo su empresa se vieron frenadas por el crecimiento del poder político Nazi. (Según las leyes Nazis, los judíos no podían figurar como propietarios de ningún negocio o propiedad privada). Luego llegó la II Guerra Mundial (1939-1945). Los ataques procedentes de los países aliados destruyeron parte importante del edificio. Los dueños se vieron obligados a cerrar las puertas del negocio hasta 1950, año de su re-inauguración. Es a partir de este momento que KaDeWe fue relacionada con el “boom” económico del “West” Berlín. En otras palabras, la prosperidad material de la parte occidental marcaba amplias diferencias frente al estancamiento de las empresas del bloque socialista.
KaDeWe piso por piso.
La sensación que uno tiene cuando ingresa por primera vez al KaDeWe, es estar atrapado en una inmensa burbuja de cristal. La fascinación se abre paso al miedo de tropezar y acabar en un instante con tanta fragilidad y belleza. Pero todo está pensado para recibir a un promedio de 50.000 visitantes/compradores por día.
Beauty Accesories”, es la sección que da la bienvenida al paraíso de los perfumes y maquillajes de marca como: Givenchy, Lancome, Shiseido, Chanel, Dior, etc. En este piso también está el “Luxury Boulevard”, con las mejores marcas de joyas y relojes, es decir: Louis Vuitton, Dior, Gucci, Channel, Bulgari, Cartier y Montblanc. Como en un restaurante de “Cinco Tenedores”, aquí brilla por su ausencia los precios de las carteras, sombreros, pulseras y todo lo que se puede admirar en los mostradores.
Tras escanear 360° la planta baja, me dirigí a husmear el segundo piso: el “Designer Boulevard for Men”, con prendas exclusivas diseñadas por los top-top de la alta costura (Gucci, Prada, Lacoste, Fendi, John Galliano, Dior, Versace, Marco Polo, Dolce & Gabanna, etc.). Tras un rápido recorrido, fui en busca del tercer piso. El “Women’s Fashion”, es un deleite para las mujeres que aman los trapos finos. Aquí están presentes Chanel, Gucci, Prada, Dior, Diane von Fustenberg, Roberto Cavalli, Max Mara, Philip Treacy, etc.
El tour continúa en el cuarto piso, que a diferencia de las plantas inferiores, tiene más variedad: lencería, ropa para niños y productos saludables de todo tipo y tamaño. No me quedé mucho tiempo porque hay más en el quinto piso (productos para el hogar) y el sexto piso (arte, entretenimiento, productos electrónicos, juguetes y souvenirs).
Quizás la zona que más público reúne diariamente es el “Delicatessen” (séptimo piso), famoso por su amplia y muy variada comida gourmet, con precios variados y altos. Es el segundo mercado más grande del mundo (7.000 metros cuadrados), después de Takashimay, en Tokio. Si te apetece tomar desayuno, aquí hay más de 400 variedades de pan para escoger, 1.800 tipos de queso y más de 1.500 salchichas alemanas.
En otro punto están ubicados los licores (con más de 3.400 tipos vinos), la sección de chocolates y las frutas (la lúcuma y la chirimoya peruana las grandes ausentes. Que alguien le avise al mejor Chef del Perú, Gastón Acurio, para que se dé una vueltita por este piso y se pueda subsanar esta imperdonable carencia).
No podía faltar la zona dedicada a la bebida más popular en Alemania: la tradicional cerveza y un amplio “corner” para diferentes tipos de cafés y cigarrillos.
Antes de despedirme con la lección aprendida pero sin comprar ni un pañuelo en el KaDeWe, visité el “Winter Garden”en el último piso, donde están los restaurantes que ofrecen comida tipo buffet pero con una impactante vista a la ciudad de Berlín.
Por último, les quiero dejar con un tour en video del KaDeWe para que lo tengan presente en su próxima visita a Alemania. Ojalá les guste….Bis Bald! (hasta pronto).

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