Hitler regresa a Alemania con Mi lucha

El pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla”, la frase del poeta y filósofo español Jorge Santayanaescrita en la entrada del bloque número cuatro del campo de concentración de Auschwitz, Polonia– resume la política educativa que adoptó Alemania después de la II Guerra Mundial. 

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Actualmente, no solo en la escuela secundaria, sino también en las universidades se continúa impartiendo cursos de lo que significó el Holocausto nazi y, es a través de documentales emitidos por la televisión nacional, que los alemanes mantienen fresca la memoria sobre el genocidio más grande de la historia.  Sin embargo, remover el pasado todavía supone tocar fibras muy sensibles en la población germana, prueba de ello son las opiniones a favor y en contra que ha desatado la reedición del libro Mein Kampf (Mi lucha), escrito por Adolf Hitler.

¿Por qué está de regreso un libro cuyo autor fue el responsable de la muerte de más de seis millones de judíos? Porque los derechos de autor caducaron el 31 de diciembre de 2015. Cuando finalizó la guerra, los países aliados cedieron al estado de Baviera, última residencia oficial de Hitler, todos sus bienes y los derechos de propiedad intelectual del libro. Han pasado 70 años de su muerte (se suicidó el 30 de abril de 1945, junto a su amante Eva Braun en el búnker de la Cancillería), tiempo establecido por las leyes europeas para que una obra pase a ser de dominio público. Es decir, a partir del 1 de enero de 2016, Mi lucha puede ser comercializada libremente en el país.

Precisamente, para evitar ediciones no comentadas, el Institut für Zeitgeschichte (Instituto de Historia Contemporánea – IFZ), ha preparado una versión crítica de 2.000 páginas (la versión original cuenta con 700 páginas), con notas explicativas y unas 3.500 anotaciones que recoge el trabajo de tres años de investigación, a un precio de 59 Euros. “Un estudio científico de Mi lucha: una Edición Comentada evitará que el libro sea publicado por inescrupulosos con motivos comerciales o ideológicos”, ha señalado Horst Möller, director del IFZ. Se pretende de esta manera dejar sin efecto el poder simbólico que aún representa Mi lucha, explicando los conceptos ideológicos, revelando fuentes materiales y contrastando lo escrito por el autor con los hechos históricos.
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El presidente de la Asociación de Maestros en Alemania, Josef Kraus, cree que una lectura crítica servirá para “inmunizar a la juventud alemana contra el extremismo político”. Además, sostiene que “las escuelas no pueden seguir ignorando el libro porque los adolescentes pueden hallarlo en Internet”. La ministra de Educación, Johanna Wanka, también ve con buenos ojos que la edición del IFZ sea estudiada en las escuelas. “En lugar de permitir que el encanto de lo prohibido cautive a los jóvenes, es mejor que los alumnos conozcan el texto de la mano de maestros de historia y política”. No les falta razón, lo que está vetado siempre ha generado una curiosidad especial en los adolescentes.

Pero no todos están a favor de que el libro tabú se lea en la tierra de Goethe. Como era de esperarse la Comunidad Judía en Múnich, a través de su presidenta Charlotte Knobloch, manifestó su rechazo: “Confío en los investigadores, pero dudo que la nueva edición logre desmitificar Mi lucha. Asimismo, Ronald Lauder, quien preside el Congreso Mundial Judío, ha declarado que el panfleto está disponible en bibliotecas universitarias y en Internet, por lo tanto, “no veo la necesidad de que se impriman más copias, incluso si se trata de una versión anotada”.

Otro tema que se debate en estos días es si ante la llegada de miles de refugiados de guerra al país, el libro -que inspira claramente la xenofobia- servirá para fortalecer grupos extremistas de derecha, como el movimiento Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente (PEGIDA). 

Ha vuelto3Lo cierto es que el ciudadano promedio se muestra indiferente ante esta lectura. Son pocos alemanes que han leído aunque sea una línea de la autobiografía y propaganda nazi de Mi lucha, por el contrario, se muestran más interesados por esa parte de la historia pero contada con humor negro. Un ejemplo es el libro Ha vuelto, del escritor alemán Timur Vermes, una novela bien lograda donde retrata al führer como un personaje que ha despertado en una capital alemana sin símbolos nazis, donde reina la paz y la Canciller, Angela Merkel, es el personaje del año por la revista Time. Vermes utiliza la sátira para lograr algo inimaginable en Alemania: reírse no sólo de Hitler, sino con él. La película homónima también ha batido récords de taquilla, con dos millones de espectadores. 

El libro prohibido 

Hitler escribió Mi lucha en dos volúmenes: el primero en 1924, desde la prisión de Landsberg am Lech, en Múnich, después de un fallido golpe de Estado del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP), y la segunda en 1926, en su refugio de montaña cerca de Berchtesgaden. Los capítulos menos densos son los dedicados a su infancia y sus primeros años en Austria. Nació en Braunau (Imperio austrohúngaro), su padre era funcionario y su madre ama de casa. “A él le veneré, pero por mi madre había sentido adoración”, señala en las primeras páginas. Con 18 años se traslada a Viena. Fueron años de miseria y calamidad, “en esa época aprendí más que en todos los tiempos pasados. Leía mucho y concienzudamente en todas mis horas de descanso”.

80a4ee62eaEra un hombre con una habilidad para la oratoria pero como escritor sumamente aburrido. Sus peroratas donde expone la ideología del partido nazi, sus planes políticos y militares son reiterativos y densos, un somnífero total para un mundo de apertura en que vivimos. Otro tinte tienen los capítulos en donde expone su idea sobre el nacionalismo, la raza aria y los judíos: discursos de extrema derecha donde hacían presagiar sus monstruosos planes antisemitas. Hitler estaba convencido -en base a una formación autodidacta (no terminó la escuela secundaria y fue rechazado de la Academia de Bellas Artes) – que “todas las grandes culturas del pasado cayeron en la decadencia debido a la raza de la cual habían surgido, envenenó su sangre”. Sus lecturas lo llevaron a una ideología que defendió hasta su muerte, para él el antípoda del ario siempre fue el judío.

La pregunta que queda por hacer es, ¿si toda esta verborrea representa todavía un peligro para la estabilidad de una nación o es letra muerta en Europa?. El Instituto de Historia Contemporánea toma sus precauciones y opta por desmitificar la tristemente célebre obra de Hitler. Algo más, si alguna editorial en Alemania publica una edición no comentada, la justicia ha anunciado su prohibición por tratarse de instigación a la xenofobia.

Datos:

  • En Turquía Mi lucha fue durante años un éxito de ventas.
  • En la India figura en la lista de los 10 libros más vendidos.

Artículo publicado en el diario La República, Lima – Perú

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